lunes, 30 de enero de 2017

Grandes clásicos de la novela negra (IX)

Evan Hunter (ED McBAIN). (Nueva York 1926- Weston 2005). Nacido como Salvatore Lombino, es conocido por haber firmado casi toda su producción literaria con el sobrenombre de Ed McBain. Escritor prolífico, la serie dedicada a las novelas del Distrito 87 fueron las que le reportaron fama y éxito. Iniciador de la conocida como novela coral, tenía dos diferencias fundamentales con las clásicas del género:
-La ubicación espacial no se especifica, pudiendo estar situada la acción en cualquier lugar conocido. Esto nos ayuda a imaginarnos y ambientar su historia en cualquier ámbito, haciéndolo nuestro. Leyendo sus novelas, esperas ves salir a sus personajes de cada rincón oscuro por el que transitas.
-Coralidad. Hasta ese momento, la inmensa mayoría de las novelas de género negro tenían un único y principal protagonista, en torno a quién giraba toda la historia y quién nos hacía amar u odiar la mismaa. Hunter decidió repartir el peso de la historia entre más pilares, dotando a sus novelas de una profundidad e intensidad ináuditas hasta la fecha. Su abanico de personajes dota a sus historia de una viveza maravillosa.


“Odio” (Cop Hater) es el primer libro de la saga. En él, los policías protagonistas empiezan a sufrir en sus carnes la violencia extrema de la época, lo que nos deja con la duda de saber quién quedará disponible para las siguientes novelas, haciendo gala de suspense y emoción en cada página. Pudiera ocurrir que, al no tener un detective principal, no se logre la necesaria empatía con el lector más típico pero lo genial de la situación es que el escritor conseguía renovarse en cada novela. “Atracador de mujeres” es otra  historia bien hilvanada previa a esa otra obra maestra posterior que es “Ojo con el sordo”. Un autor imprescindible.

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lunes, 23 de enero de 2017

¡Superamos las 15.000 visitas!

En primer lugar, muchas gracias a todos por seguirnos y leernos. Y es que, en el último año, este humilde blog lleva más de quince mil visitas registradas. Para las grandes páginas, son cifras escasas. Para nuestra pequeña web, es una hazaña. Llevar adelante un blog es un trabajo constante, duro y a veces estresante. Hay que sacar tiempo para mantenerlo actualizado, buscar material interesante, contestar correos y otras mil cosas más. Pero con vuestro apoyo y cariño, este esfuerzo resulta hasta placentero.
¡Mil gracias y... a por los veinte mil!

martes, 17 de enero de 2017

La importancia de un buen comienzo

 Cómo en cualquier ámbito de la vida, el comienzo es una parte importante de cualquier historia. En casi todas las grandes novelas, el inicio es espectacular. Bien sea una novela de 600 páginas o un microrrelato de 500 palabras, la historia ha de comenzar de forma que el lector quede atrapado en nuestras redes desde la primera línea. Más nos vale.
 Uno de los errores más comunes que comete un escritor novel es empezar con una larga descripción en las primeras líneas. Qué está haciendo, cómo es, donde vive,...serán cuestiones para ser desarrolladas más adelante. La historia debe comenzar con algo que le sucede al protagonista. Ha de ser un hecho importante, extraordinario, un cambio radical en su vida habitual que le haga salirse de su zona de confort.
 Este hecho, importante en una novela, se antoja crucial en un relato corto donde no queda espacio para lo superfluo. Construir una gran historia se hace desde la primera palabra y no es algo que se pueda dejar para luego ya que si no impactas desde el principio, nadie salvo tu madre leerá el final. 
 Con demasiada frecuencia los escritores noveles acaban la historia justo donde un escritor experimentado la empieza. Hacen, de lo que debería ser un simple comienzo, toda una historia. 
 Existen diversidad de temas, ejercicios y experimentos capaces de entrenar a cualquiera que lo desee en esta tarea.  Con ello lograremos centrar la trama, tener más claro el entorno, las ideas que queremos utilizar, el carácter de los personajes,... . El material conseguido será, en su mayoría, desechado. Pero este entrenamiento nos habrá servido para alcanzar un alto nivel de complejidad en nuestra historia.  
 Otra buena idea es escribir la primer escena de varios formas distintas. Si se puede, incluso totalmente contrapuestas. Hacerse una lista de objetivos a cumplir en la primera escena y ver cual cumple mejor con su cometido es una buena forma. 
 Puede empezar la primera escena con la descripción de algunos objetos, visualizándolos y situándolos en la escena con el fin de darles la importancia adecuada. O varíe los puntos de vista como narrador omnisciente o como un narrador ajeno.
 Uno de los inicios más cómodos son los diálogos, pero son también peligrosos porque exigen la necesidad imperiosa de captar la atención del lector. Inicie la escena con unas pocas líneas de diálogo entre dos personajes de la historia, no demasiadas. Trate de que sean importantes para el argumento, de que den pistas sobre el carácter del personaje principal.
Finalmente inicie la primera escena con una descripción del lugar donde ocurre, incidiendo en detalles importantes de la trama o que nos cuenten algo sobre la personalidad del personaje principal. 
 Y otro hecho importante es, una vez más, no darse por vencido. No se contente con un simple aprobado si puede hacer que su obra empiece de sobresaliente. Sus lectores lo agradecerán. 

 

lunes, 16 de enero de 2017

Grandes clásicos de la novela negra (VIII)

Andreu Martín Farrero

Novelista, guionista de comic y de cine español (Barcelona, 1949). Es considerado uno de los maestros de la novela negra española. Licenciado en Psicología, comenzó su andadura en el mundo del comic. Martín ha ganado a lo largo de los años varios premios de importancia. Sin duda, los que impulsaron su carrera fueron el premio Círculo del Crimen por su novela Prótesis (1980) y el Premio Nacional de Literatura Juvenil por No pidas sardinas fuera de temporada (1987). Su trayectoria y madurez ha sido reconocida en diversas ocasiones, recibiendo tres veces el Premio Hammet. En  1993 ganó el premio alemán Deutsche Krimi Preis por la novela Si es no es. En 2011, se reconoció la calidad de su obra cuando el Ayuntamiento de Barcelona le otorgó el Premio Pepe Carvalho del a la totalidad de la obra.


Bellísimas personas  

 En Barcelona, a finales de 1978, a punto de ser abolida por fin la pena de muerte en España, secuestran al niño Daniel Cortés. Casi veinte años después, cuando Ramón Estévez, alias el Mentiroso de Cornellá -acusado del secuestro y que ya disfruta del régimen abierto-, acaba de cumplir su condena, una joven periodista decide investigar el suceso. Pero pronto aquella investigación aparentemente inofensiva se convertirá en un vertiginosos descenso a los infiernos, en busca de las verdaderas razones del criminal y de las más profundas raíces del crimen.

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sábado, 7 de enero de 2017

Hemingway y su teoría del Iceberg

Que Ernest Hemingway fue un adelantado a su tiempo es un hecho más que probado. Considerado uno de los padres en la evolución en el mundo de la novela actual, su particular estilo y forma de escribir planteo nuevos caminos a futuros escritores. Y todo ello se resume, entre otras características, en una simple pero efectiva teoría del iceberg.
 Gran parte de las historias del genial escritor parecían, a primera vista, nímias y superfluas. Este conseguía, al igual que los icebergs, mostrar sólo una pequeña parte de sus historias (lo que flota) dejando a la interpretación y a la lectura gran parte de sus historias (lo que está sumergido). Para ello, debemos conocer y dominar todos los puntos de la historia de nuestros relatos, se lleguen a plasmar en palabras o no. 
Si queremos hablar de la muerte, por ejemplo, nos podríamos centrar en el viaje de regreso a su hogar que realiza un hombre para enterrar a su padre, recientemente fallecido, y con él que no tenía buena relación. A traves de esa pelea interna que sufre el protagonista y de la evaluación de sentimientos encontrados, el tema de la muerte será tratado y evaluado sin que llegue, probablemente, ni tan siquiera a ser nombrado.
Uno de sus biógrafos, Carlos Baker, dice que el escritor aprendió “cómo sacar el máximo provecho de lo menor, cómo podar el lenguaje y evitar movimiento residual, cómo multiplicar la intensidad y la forma de decirle nada más que la verdad de una manera que permite para contar más de la verdad”.

 

lunes, 2 de enero de 2017

Escenas de... ¡acción!

 Todo buen lector ha experimentado alguna vez esa sensación de vértigo y velocidad al leer una increíble escena de acción. Bien redactadas, estas escenas son las que pueden convertir en inmortal una novela del montón y es que, detrás de su correcta ejecución, se esconde uno de los principales motores de un buen escritor, el ritmo narrativo.
 Cada autor tiene el suyo propio. Cuando nuestras frases son largas, con abundantes detalles, adjetivos, puntos y seguidos, nuestra narración es lenta. Estamos deteniendo la acción para entrar en detalles de la trama y crear un pequeño "descanso". En cambio, si usamos frases cortas, directas, con exclamaciones, onomatopeyas, insultos y poca o ninguna descripción, nuestro ritmo será rápido y trepidante.
 El equilibrio entre ambas formas de narrar es, para muchos, uno de los pilares fundamentales de todo buen escritor. En el mundo del celuloide, estos ejemplos son mucho más visuales donde las escenas de acción no duran más de un par de segundos.
 No obstante, el equilibrio entre ambas formas de narrar es lo que dará a tu novela con total probabilidad mucho más interés. Si abusas del ritmo alto, el lector no diferenciará las escenas imprescindibles de la trama de las menos importantes. En cambio, si describes todo en exceso tu peligro puede ser que el lector se muera de pena y de aburrimiento. Y te abandone.
 Así que ya sabéis, amigos. Buscad el equilibrio en vuestro ritmo narrativo para que vuestros escritos "enganchen" al lector. Y, lo más importante, para que no los suelten.