domingo, 19 de marzo de 2017

La importancia de corregir bien una novela

 Muchos de nosotros ya tenemos acabado nuestro pequeño sueño. Han sido meses o años de teclas, tazas de café e insomnio acumulado que culminan en un documento de más de 300.000 mil caracteres. Y siento ser yo quien te baje de la nube pero, por si no lo sabes, ese manuscrito no es perfecto. Nuestra intención es siempre mejorar, aprender y limar esos “pequeños” errores que todo primer manuscrito tiene y hacerlo las veces que haga falta, hasta que llegue a convertirse en algo que se parezca a una novela. Bienvenido al tedioso mundo de la corrección.
En primer lugar has de saber que la corrección es un paso tan importante y vital como el de la escritura propiamente dicha. Salvo contadas excepciones, publicar un primer manuscrito sin revisión es tarea casi imposible.
 *ARGUMENTO. Lo primero que debemos preguntarnos es si hemos llevado a cabo el plan original que teníamos en mente. ¿Están correctamente ubicados los giros y los puntos de trama?. Al principio de todo relato tenemos un mapa de la historia en la cabeza pero, ¿hemos conseguido plasmar en palabras nuestra idea original?. Si nuestra novela es de género, ¿entra dentro de los patrones clásicos del mismo?. La mejor manera de corregir un escrito en el universo literario es hacerse preguntas sobre nuestra obra y llegar a convertirnos en nuestro peor jurado. Sólo así podremos hacer crecer nuestras historias. Pero cuidado con pasar de revisar a volverte loco con las faltas porque tampoco se trata de eso. En el termino medio esta la virtud.
 *PERSONAJES.
Absolutamente ligados a las tramas, al final, son seres con entidad propia que deben vivir, evolucionar y brillar al margen de los puntos de giro y demás piruetas técnicas. Lo primero a comprobar es si han evolucionado. Los personajes han de crecer, sufrir, llorar, cambiar, amar, odiar, ser felices y vivir la más absoluta de las miserias. No hay nada peor en una historia que un grupo de protagonistas planos e insulsos y, lo peor, predecibles. Deben explicarse de manera adecuada a su situación, educación, personalidad y estatus social. Un personaje tiene que atrapar.  
 *ORTOTIPOGRAFÍA. Siendo el más clásico es, a la vez, el más tedioso. Tildes, ortografía, guiones y repeticiones han de ser cazados y eliminados sin compasión. Es una de los puntos en los que puede merecer la pena gastarse unos euros y pagar a un profesional.

 Así que ya lo sabes, ponte a escribir pero luego, cuando acabes, comienza a corregir. Cómo decía un famoso escritor “Escribir es algo maravilloso; lo duro es tener luego que arreglar la mierda que hemos escrito”






domingo, 5 de marzo de 2017

Secundarios principales

Podría decirse que para narrar una historia nos basta con un personaje protagonista (aquel a quien le suceden los acontecimientos de la narración) y una fuerza o personaje antagonista (que se opone a que el protagonista alcance sus objetivos o metas). Con esto sería suficiente. En el relato, solamente se suelen incluir a los personajes principales y no se meten personajes de relleno. Pero si nos vamos a la novela u otras formas largas, añadir personajes secundarios a la ecuación le dará mayor profundidad a la historia. Por no hablar de lo útiles que resultan para conducir la trama hasta su desenlace. La construcción de personajes tiene infinitas posibilidades, pero existen una serie de roles habituales que nos pueden dar pistas cuando tengamos que construir nuestras historias:
*El fiel amigo. Acompaña al protagonista en su historia y le ayuda a avanzar en la resolución de la misma. Un ejemplo de este tipo es Doby, el elfo doméstico de Harry Potter.
*El ayudante del antagonista. Nos puede ayudar a crear nuevas tramas y obstáculos para que el protagonista crezca en su camino hacia el desenlace de la historia.
*El personaje obstáculo. A veces hay personajes que, sin conocer al antagonista o sin tener relación con él, le resultan de ayuda porque obstaculizan el camino del personaje hacia su meta. En Matilda, de R. Dahl, los padres de la protagonista son un ejemplo claro de este tipo de personajes.
*El personaje de impacto. El papel del personaje de impacto es el de empujar al protagonista para que se ponga en marcha la trama. Cuando un personaje tiene dudas a cerca de si emprender un camino o no (como en el caso de Luke Skywalker al principio del Episodio IV de Star Wars) o se queda estancado porque no sabe qué decisión tomar, es el momento perfecto para introducir a un personaje de impacto. No es necesario que este personaje le dé la solución directamente al protagonista. Es mucho más interesante si le da las pistas o la clave que le sirvan de ayuda para descubrir por sí mismo qué camino tomar. Es solamente un pequeño empujón; mejor que el mérito de la decisión recaiga sobre el protagonista para demostrar que está aprendiendo y evolucionando.
*El mixto. A veces podemos mezclar diferentes tipos de personajes para crear nuevos papeles y añadir profundidad a la historia. Un caso claro de mezcla de roles lo vemos por ejemplo en el seudovillano: el ayudante del antagonista o el personaje obstáculo que hacia el final de la historia se redime y se convierte en un personaje de impacto o en un ayudante que le echa una mano al protagonista para lograr su objetivo.